lunes, 2 de julio de 2007

El Caminante de la Cota 1000



Una leyenda urbana ambientada en Caracas y que no tiene nada que ver con burundanga

Ventana abajo y con los dedos apenas tocando el volante te montas en la Cota 1000, con la excusa de que “por la cota todo es más cerca”. Después de criticar a los “piqueros” que por poco se voltean unos metros delante de ti; de acelerar para pasar al Volkswagen con el motor abierto y de pegarle la corneta a la jeva que se “sacó la licencia en una caja de Special K”, aparece de repente un tipo muy alto, de barba larga y un sombrero marrón a lo Dick Tracy que camina a paso seguro por el hombrillo con las manos en los bolsillos. Por unos instantes, se te olvida tu destino final y te preguntas “A dónde irá este pana tan decidido?” Al mismo tiempo piensas… no está descalzo, ni sucio, no parece necesitar ayuda, no hace malabares ni vende Cocosete… Finalmente llegas a tu destino y el caminante de la Cota 1000 sigue su camino.
De regreso a tu casa, la escena se repite. El mismo señor continua caminando concentrado…inmune al frío, a la velocidad de los carros, y hasta a la lluvia…. A pesar de que la Av. Boyacá define el límite entre el parque nacional El Avila y la ciudad de Caracas a los 1.000 m.s.n.m., no sería lo mismo sin su Caminante. Algunos dicen que pasas sus días cultivando cantidades de sembradíos de creepy en El Avila y otros, que desde niño ha tratado de contar los pasos a lo largo de la Av. Sin perder la cuenta.
Tu que piensas?

El Capítulo Siguiente

Jamás ha pasado un día entero en el que no haya escuchado con atención algún relato jocoso, curioso, triste, de terror o maravilloso que le ha sucedido a algún FOAF (friend of a friend). En estas historias, no importa el apellido o el linaje de los protagonistas. Después de una larga y decorada travesía de acciones y emociones del amigo de un amigo, la supuesta moraleja de la historia se disuelve en la expresión del interlocutor que escucha atento el cuento anticipando a cada 5 minutos el posible final. El que sean leyendas urbanas, cuentos de hadas o verdades como puños….it´s up to you! Yo solo me dedicaré a contar algunas de las historias que comienzan el capítulo siguiente a “…Y vivieron felices para siempre”. ADVERTENCIA: Toda historia que llegue a mis manos esta sujeta a eso que llaman licencia creativa, el anonimato es lo de menos.